Buscar en la web

Acceso

No es lo que tu tienes, sino como usas lo que tienes lo quemarca la diferencia. Zig Zigla

Periódico ABC

Última Hora
  1. El estreno madrileño, ayer, de «En honor a Santa Bárbara» -una obra de José Lidón recientemente recuperada-, resultó algo accidentado. Un robo en Sevilla obligó al director de la obra, Aarón Zapico, a dirigir la obra sin su partitura, y a uno de los intérpretes a tocar con un instrumento prestado. Los hechos sucedieron ayer por la mañana. Acadèmia 1750, un conjunto catalán especializado en la música histórica, ofreció el jueves un concierto en Sevilla en el que estrenaron el recuperado oratorio de José Lidón. Antes de volver a Madrid para interpretar la misma obra en el Auditorio Nacional, y mientras desayunaban, les robaron a Aarón Zapico y a Joan Bosch (gerente y flauta del conjunto) sus mochilas. El primero guardaba en ella numerosa documentación y también la partitura de «En honor a Santa Bárbara» con todas sus anotaciones, mientras que entre las pertenencias sustraídas al segundo figuraba la flauta con la que toca habitualmente -un instrumento que tiene ahormado desde hace quince años-. La accidentada interpretación de la obra en Madrid -dentro del ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical- es la segunda de las cuatro que tiene previsto ofrecer Acadèmia 1750. Hoy la ofrece en la Casa del Cordón, en Burgos, y el domingo en el Auditorio Príncipe de Asturias, en Oviedo. El director del Centro Nacional de Difusión Musical, Antonio Moral, califica «En honor a Santa Bárbara» como «una obra maestra». «Normalmente tengo cierto escepticismo hacia las partituras que están olvidadas, pero esta es magnífica. No es una pieza barroca; se puede asimilar perfectamente con el primer Mozart, con “Ascanio in Alba” o “Mitridante”... Es europea y muy moderna». Fueron los musicólogos Raúl Angulo Díaz y Antoni Pons Seguí quienes encontraron la partitura de «En honor a Santa Bárbara» en la Biblioteca Nacional, donde se encuentra también el libreto, en el que se señala que se interpretó el 4 de diciembre de 1775, día de Santa Bárbara, patrona del Real Colegio de Niños Cantores, donde José Lidón daba clases como maestro de estilo italiano. El compositor, nacido en Béjar (Salamanca), compuso la obra cuando tenía 27 años, El ambicioso oratorio está escrito par cuatro voces solista y una orquesta con cuerda, contínuo, dos flautas y dos trompas.
  2. «Ushuaia» transcurre en el corazón de un bosque y es también un hondo bosque de palabras en el que laten los ecos poderosos de la «Biblia», «Moby Dick» y la «Ilíada» como referentes de un discurso sobre la culpa incurable y las ansias de expiación. «La escritura de Alberto Conejero es precisa y compleja, poseedora de una tensión poética que enriquece el vuelo del texto teatral y potencia su sentido». Escribí esto cuando la obra fue publicada hace un par de años; tras verla sobre el escenario, me reafirmo. El autor ha reelaborado de forma considerable aquel texto, adensando su alcance filosófico, ajustando el perfil del protagonista y la naturaleza de sus fantasmas, e incidiendo en el peso insoportable del pasado. Se equivocaría quien contemplara esta exigente muestra de literatura dramática como una historia más con antiguo nazi oculto, aunque aparentemente Conejero invite al espectador a seguir esa vía para sorprenderlo luego con una perspectiva diferente y enriquecedora que cuestiona los inapelables veredictos históricos sobre culpables e inocentes, subraya la capacidad de redención del amor y confía en el poder restañador de la palabra como vía de expiación. Mateo es, sí, un antiguo oficial alemán que vive retirado en el confín del mundo y, acosado por una incipiente ceguera, contrata para que lo ayude a Nina, joven que tal vez no sea quien dice ser, una pieza más en un juego de identidades difuminadas. El anciano no rememora su pasado en Salónica durante la II Guerra Mundial, sino que convive y conversa cada día con Matthäus, un militar nazi, y Rosa, una joven judía: para él siguen presentes. Mateo ha sido azotado por la consciencia del horror y no podrá dejar atrás esos recuerdos vivos hasta que pueda confiárselos a otra persona en un acto de redención. Un gran texto que quizás necesitara una puesta en escena de mayor vuelo poético e imaginativo que la propuesta por Julián Fuentes Reta, notable director, como demostró en «Cuando deje de llover». La atractiva escenografía de Meloni materializa el bosque como metáfora que conjuga la amenaza y el refugio. Dejando a un lado el deficiente ajuste de los micrófonos evidenciado en el estreno, lo que ya parece haberse solucionado, José Coronado es un convincente Mateo y Daniel Jumillas un Matthäus inquietante; la Nina de Ángela Villar, que seguramente irá a más, queda corta de matices, y la Rosa de Olivia Delcán se ve lastrada a mi juicio por la fragilidad demasiado infantil que transmite esta actriz.
  3. Cuando a Lluís Pasqual, hace unos años, le llamó Emilio Sagi, entonces director del teatro Arriaga, para que montara allí la zarzuela «La viejecita», le comentó: «Igual no te suena, no es un título muy conocido». El director catalán le contestó cantándole fragmentos de la obra, con música de Manuel Fernández Caballero, y que se sabe prácticamente de memoria. «La zarzuela -dice Pasqual- me hace feliz, me lleva a mi infancia. Mi madre se pasaba el día cantando zarzuela, y yo la escuchaba a través de la radio. Forma parte de mi educación musical». No era lógico, por tanto, que no se hubiera zambullido en el género; «nadie me lo ofreció», se excusa. La llamada de Sagi derivó en un espectáculo que incluye «La viejecita» y otro de los títulos de Fernández Caballero, «Château Margaux», y que tras ver la luz en Bilbao hace un par de años se presenta ahora en el Teatro de la Zarzuela. Miquel Ortega es el director musical de esta propuesta singular en la que la orquesta se encuentra en el escenario y no en el foso, y que cuenta, como intérpretes, con Jesús Castejón, Ruth Iniesta, Borja Quiza, Sara Blanch, Ricardo Velásquez, Emilio Sánchez, Miguel Sola, Antonio Torres y Lander Iglesias. La escenografía es de Paco Azorín, el vestuario de Isidre Prunés y la coreografía de Montse Colomé. Lluís Pasqual es el autor de la versión «libre» del libreto de las dos zarzuelas, que él ha vertebrado en torno a la radio. «“La viejecita” y “Château Margaux” son dos obras extraordinarias, pero con libretos débiles». Eso, el poder evocador de la radio y su papel como vehículo difusor de la zarzuela y como campo de sueños en la vida de los españoles en los años posteriores a la posguerra, le llevaron a trenzar las historias en torno a un estudio radiofónico y un personaje, Ricardo Gracián, que es, según su intérprete, Jesús Castejón, «un mago». Castejón es también un hombre feliz cada vez que tiene la oportunidad de subir al escenario del teatro de La Zarzuela -es hijo de Rafael Castejón y Pepa Rosado, dos emblemáticos intérpretes del género-. «Para mí es un placer, pero también una obligacion hacer zarzuela; seguramente en mi infancia y mi juventud pasé más horas aquí, en este teatro, que en mi propia casa». Grandes nombres de la radio como Bobby Deglané o Pedro Pablo Ayuso están detrás de su interpretación: «he tratado de escuchar sus ritmos, sus inflexiones... Yo me he criado -explica- con “Ustedes son formidables” y “Matilde, Perico y Periquín”». «Jesús -añade Pasqual- hace algo muy difícil, y es interpretar un perfume; el perfume de una época, de un momento». Con el montaje, el director quiere «que lo que me ha emocionado a mí consiga emocionar a los demás. Miquel Ortega, el director musical de la producción, reivindica al compositor de las dos obras. «Fernandez Caballero es un autor minusvalorado. “La viejecita” es una obra maestra, y “Chatêaux Margaux” un juguete de una gran genialidad. Y nosotros tenemos la obligación de mostrar las joyas musicales que tenemos».
  4. Vidas paralelas: el padre de Mary M. Talbot era uno de los mayores expertos en la obra de James Joyce. Lucia era hija del famoso escritor irlandés. Ambas tuvieron que convivir con dos hombres de éxito que, sin embargo, tuvieron una relación difícil con su círculo más cercano: ellas nunca encontraron en estos hombres el apoyo necesario. Como si los años que separan ambas historias -principios y segunda mitad del siglo XX-, en realidad no fueran tan lejanos. «La niña de sus ojos» (ed. La Cúpula) sirve para sacar a la luz una historia poco conocida, y es la de Lucia Anna Joyce (1907-1982). Ella era, como expone el título de la novela gráfica, el pequeño ser mimado y favorito del autor del «Ulises». El amor por la danza de ella, sin embargo, comenzó a ser un problema cuando dejó de ser un juego para convertirse en una vocación. En París, en los años veinte, una época en que bullían continúas corrientes artísticas rompedoras, estudió en la escuela de Jacques-Dalcroze, con Raymond Duncan (hermano de Isadora Duncan) y con Margaret Morris. Es decir, con la vanguardia del mundo del baile. También tuvo una breve relación sentimental con un joven Samuel Beckett. Pero tanto su padre como su madre, Nora Barnacle, no veían con buenos ojos las aptitudes artísticas de su hija, e hicieron lo posible por frustrar sus inquietudes. Para ellos, una mujer debía limitarse a ser un apéndice más del marido. «No necesitas una carrera», llega a comunicarle el escritor. «Lo único que importa es que sepas entrar en una habitación de la forma adecuada». Las continuas discusiones acaban en arrebatos violentos y Lucia, diagnosticada como esquizofrénica, es internada en diversas instituciones mentales hasta su muerte en 1982. Mary M. Talbot, autora también de «Sufragista» y «La Virgen Roja» intercala en este relato su autobiografía. Su padre, James S. Atherton, era profesor de literatura y autor de un conocido libro sobre Joyce, «The Books at the Wake». Para sus amigos era un hombre simpático (George Orwell de vez en cuando se dejaba caer por su casa) y para sus alumnos un maestro muy inspirador. Sin embargo, el trato que dispensa a su hija deja mucho que desear: a los pocos momentos de cariño se suceden continuas quejas por su comportamiento, o, lo que es peor, comentarios sarcásticos que causan un profundo dolor en la niña y adolescente. Dos historias paralelas que hablan de dos mujeres que no encuentran en el hombre más importante de sus vidas más que incomprensión. Del dibujo se ha encargado Bryan Talbot, marido de Mary M. Talbot, quien, con Neil Gaiman es autor de «Sandman» y «Fábulas». También ha participado en la serie «Hellblazer» y en «Juez Dredd y Batman: Legends of the Dark Knight». En 1996 ganó el premio Eisner por su novela gráfica «Historia de una Rata Mala».
  5. En 2011 el Hermitage de San Petersburgo tomó el Museo del Prado con sus tesoros. Fue una de las exposiciones más visitadas de su historia. En unos días hará lo propio la Hispanic Society of America de Nueva York, que atesora la mejor colección de arte español, portugués y latinoamericano fuera de nuestro país. «Visiones del mundo hispánico. Tesoros de la Hispanic Society of America», patrocinada por la Fundación BBVA, reunirá durante cinco meses (del 4 de abril al 10 de septiembre) dos centenares de piezas, que abarcan 4.000 años. Ocuparán las tres salas temporales del edificio Jerónimos. El 60% de las obras nunca se ha expuesto en España. Después, la exposición itinerará por varios museos de Estados Unidos (el Museo de Alburquerque en Nuevo México, el Museo de Bellas Artes de Houston...) y quizá vaya también a México. Archer Milton Huntington, siguiendo la ruta del Cid de Burgos a Valencia en 1892- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA Será un homenaje a Archer Milton Huntington (1870-1955), mecenas, filántropo, coleccionista e hispanista que fundó en 1904 la Hispanic Society of America en Nueva York para la divulgación y el estudio de la cultura española en Estados Unidos. Nacido en el Bronx, era hijo de un industrial del que heredó una de las mayores fortunas del país. A los 12 años viajó por primera vez a París y Londres. Se enamoró del Louvre y el British Museum. En Londres compró un libro del escritor inglés George Borrow, «Los zincali: los gitanos en España». Ese libro despertó su interés por la cultura hispánica. Desde los 20 años viajó en numerosas ocasiones por nuestro país (en 1892 hizo en carro la ruta del Cid, de Burgos a Valencia) y se apasionó por nuestra cultura. Según Jonathan Brown, Huntington convirtió la Hispanic «en la depositaria enciclopédica de la cultura plástica y literaria española». Alejada de los grandes museos Mitchell Codding, director de la Hispanic Society- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA Hace unos días decía a ABC Miguel Falomir, nuevo director del Prado, que ésta «será magnífica en sí misma y muy interesante por lo que cuenta de nosotros mismos, de España como país». Añadía que esta institución «es una gran desconocida en España y, por desgracia, lo es sobre todo en Nueva York. Esta muestra tiene una doble función. Por un lado, darla a conocer en España y, por otro, llamar la atención del público americano sobre las joyas que tienen allí». Hablamos vía telefónica con Mitchell Codding, director de la Hispanic Society desde 1995 y comisario de la exposición (Falomir figura como co-comisario). ¿Por qué cuesta tanto atraer a neoyorquinos y turistas a la Hispanic Society? «Hemos hecho bastantes esfuerzos en los últimos años en mejorar la imagen y aumentar el conocimiento de la Hispanic en Nueva York, con exposiciones en el Metropolitan Museum y en la Frick Collection. Pero, como no está en el centro de Manhattan, en la zona de los grandes museos de la Quinta Avenida, se hace difícil captar la atención del público», explica Codding. Se halla al norte de Manhattan, en Broadway, entre las calles 155 y 156. Aclara Codding que, aunque muchos creeen que está en Harlem, en realidad la zona es Washington Heights. Frente a la entrada, presidiendo la Audubon Terrace, una estatua ecuestre del Cid, blandiendo una lanza, obra de la escultora Anna Vaughn Hyatt, esposa de Huntington. Fachada de la Hispanic Society, al norte de Manhattan- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA Otro hándicap, añade, es la falta de espacio para organizar exposiciones temporales: «Tenemos un lugar que compramos hace más de 20 años, donde las habrá en el futuro. Se halla en el antiguo edificio del Museo de los Indios Americanos. Pero aún tardará muchos años en ser una realidad. Tenemos hecho el diseño y estamos en el proceso de captar fondos. Será una inversión muy importante. En la Hispanic siempre ha faltado espacio para exposiciones. Es muy limitado: el patio principal, la sala Sorolla y unas salas más pequeñas en la primera planta. Normalmente, solo tenemos expuestas las obras principales. Menos de un 5% de toda la colección. Pese a ello, cada año atraemos a más gente: tenemos programas de conciertos públicos, que son gratuitos; de educación... Hemos hecho un gran esfuerzo por atraer a más gente a la Hispanic». Sala Sorolla, con los 14 paneles de la «Visión de España» del pintor valenciano- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA Cerrado por reformas El pasado mes de enero el museo cerró sus puertas hasta 2019 por obras de remodelación. Cuenta Mitchell Codding que «se va a instalar un tejado nuevo y haremos obras de mejora de la infraestructura en el interior: sistema de iluminación, climatización...» El presupuesto es de 15 millones de dólares. Participa el Ayuntamiento y el Estado, pero no cubre todo el coste. La revitalización de esa zona, como ha pasado con el Whitney Museum de Renzo Piano en el Meatpacking District de Manhattan, daría una mayor visibilidad a la Hispanic. «Puede ayudar muchísimo, si la zona se pone de moda alguna vez. Por el momento, ha mejorado mucho en los últimos años. La población ha cambiado bastante: han llegado jóvenes profesionales que se han mudado por el precio más bajo de la vivienda. Son mayoritariamente hispanos, pero también anglos, asiáticos...», dice el director de la Hispanic. La competencia museística en Manhattan es feroz: Metropolitan, MoMA, Guggenheim, Whitney, Frick Collection... En estos momentos hay varias obras de la Hispanic en el Met: dos terracotas de Luisa Roldán, un Greco, un Goya... Hablando del Met, en 2015 la Hispanic Society hizo un fichaje estrella: Philippe de Montebello, director del Metropolitan durante 31 años, fue nombrado presidente del Patronato de la Hispanic. Un excelente imán, sin duda, para la institución. «Está ayudando muchísimo, con su imagen y su experiencia, a atraer a gente importante al círculo de la Hispanic». Poco conocimiento de la cultura española Sorolla, en el exterior de la Hispanic Society- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA Los norteamericanos conocen al chef José Andrés, al director Pedro Almodóvar, el flamenco... Hace casi 20 años decía Codding en una entrevista en estas páginas que hay un escaso conocimiento de la cultura española en EE.UU.: Velázquez, Goya y poco más. ¿Ha mejorado en este tiempo? «Ha crecido ese conocimiento, pero no mucho. La mayoría de la gente en Estados Unidos no sabe demasiado de la cultura hispánica. Todavía hay esa confusión entre la cultura hispanoamericana y la española, mezclan todo... Es necesario promover más la cultura española y que se conozca mucho mejor». El español se ha eliminado de la web de la Casa Blanca. ¿Teme que con la Administración Trump no solo no mejore sino que empeore la situación? ¿Lo hispano está amenazado en Estados Unidos o su ascenso es ya imparable? «No creo que esté amenazado. Todo sigue igual en los museos, las universidades... Las instituciones desean promover la cultura hispánica». Coleccionistas y mecenas hispanas en Nueva York como Patricia Phelps de Cisneros y Estrellita Brodsky sí ven con temor lo que está ocurriendo. ¿Usted no es tan pesimista? «No, porque nada es permanente» (Ríe). Coches aparcados en el exterior de la institución en 1909, durante la inauguración de una exposición dedicada a Sorolla- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA El Museo Picasso de París financió parte de su remodelación cobrando por llevar su colección a distintos museos, entre ellos el Reina Sofía. Advierte Mitchell Codding que en este caso los préstamos son gratuitos. ¿Cuál es la contrapartida? ¿Viajarán a la Hispanic obras maestras del Prado? «No, por falta de salas de exposiciones temporales no se puede en estos momentos». Sí ha colaborado el Prado en la restauración de algunas piezas, entre ellas el «Retrato de la Duquesa de Alba de negro», de Goya. «No lo he podido contemplar con la restauración concluida, pero por las fotos que he visto ha quedado espléndido».No es la única obra de la Hispanic que ha restaurado el museo español: el «Retrato de Manuel de Lapeña», de Goya; la «Santa Emerenciana», de Zurbarán; algunos retratos del XIX... Por su parte, el Metropolitan ha restaurado dos Velázquez: «Retrato de una niña» y «El cardenal Camillo Astalli». Financiación 100% privada «La duquesa de Alba de negro», de Goya, joya de la Hispanic Society, en el taller del Prado durante su restauración- MAYA BALANYÁ Con una plantilla de unas 30 personas, la Hispanic Society tiene una financiación 100% privada. S u presupuesto anual ronda los 4 millones de dólares: más de la mitad procede de los fondos propios de la institución y de unos trusts que dejó Huntington. Además, se recaudan fondos a través de diversas actividades, como la gala anual de la institución. Cuenta, además, con una partida económica para adquisiciones. La última compra fue el año pasado: cuatro esculturas coloniales de Ecuador del siglo XVIII del escultor indígena Manuel Chili, «Caspicara». También reciben donaciones: entre ellas, dibujos y grabados de Goya. Pero el número de visitantes es muy reducido. En 2016 pasaron por el museo 20.000 personas. «Sé que es muy pequeño en relación con los grandes museos, pero también tiene que ver con la ubicación de la Hispanic. Muchos neoyorquinos no tienen la costumbre de ir más allá de Central Park». Pone, como ejemplo, The Cloisters, otra sede del Met, situada en Fort Tryon Park, que apenas llega al 10% de las visitas de la sede central en la Quinta Avenida. La Hispanic está aislada en su zona. No hay museos alrededor. Y eso hace que tampoco la incluyan los turosperadores en sus visitas. ¿Se han planteado cobrar la entrada? «No. Nunca será posible. Los estatutos fundacionales de la Hispanic expresan que tiene ser gratuito. No se puede cambiar». Así será la exposición Sala de lectura de la Biblioteca de la Hispanic, presidida por el Mapa del Mundo de Juan Vespucio (1526), uno de sus tesoros (al fondo)- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA La Hispanic Society ha realizado importantes préstamos para exposiciones en España (el Prado, el Thyssen...) El más destacado hasta la fecha, los 14 paneles de la «Visión de España» que Sorolla pintó al final de su vida (entre 1912 y 1919) y que viajaron hace unos años por Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao, Barcelona y Madrid. Fueron vistos por más de 900.000 personas. Huntington fue el gran mecenas americano de Sorolla, a quien dedicó una exitosa exposición en 1909 en la Hispanic. Pero nunca habían salido de Nueva York todos sus grandes tesoros. «El equipo de la Hispanic siempre ha soñado con organizar una gran exposición con sus tesoros –advierte Mitchell Codding–. El cierre del museo ha permitido enviar todos sus tesoros a España». Atesora una de las mejores bibliotecas del mundo –buena parte de los fondos proceden de la biblioteca del marqués de Jerez de los Caballeros–, con 250.000 manuscritos, documentos y cartas, unos 30.000 libros editados antes de 1830 –incluyendo 250 incunables–, además de unos 300.000 volúmenes sobre literatura, arte, geografía e historia de España, Portugal y Latinoamérica. «Retrato de una niña», de Velázquez- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA En el Prado se verá una pequeña pero exquisita selección. Destaca Codding piezas como una Biblia de París, del siglo XIII, regalo del Papa Benedicto XIII a Bonifacio Ferrer (la que utilizó para la traducción valenciana de la Biblia); otra Biblia hebrea («una de las más bellas de la Península Ibérica, del siglo XV), el Libro de Horas negro de María de Castilla (en pergamino negro con iluminación en oro y plata), una carta autógrafa de Carlos V a su hijo Felipe II con instrucciones de cómo ser rey, de 1543; otra misiva de Isabel I de Inglaterra a Felipe II; cartas de Velázquez, Rubens, Goya... No se han incluido la primera edición del Quijote ni la edición príncipe de «La Celestina». «No tienen interés visual para el público general, solo para bibliófilos», aclara Codding. Una de las joyas de la exposición será el Mapa del Mundo de Juan Vespucio, de 1526. «Es uno de los grandes planisferios de las primeras décadas de los descubrimientos. De los mapas que hay de esa época es de los más importantes. Además, es enorme, mide casi 2,5 metros, y está muy decorado», advierte el comisario. Joyas «Retrato del Conde-Duque de Olivares», de Velázquez- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA La Hispanic atesora unas 18.000 obras de arte, entre piezas arqueológicas, pinturas, dibujos, esculturas, objetos decorativos, joyas, textiles... desde el Paleolítico hasta el siglo XX. La selección pictórica incluye sus tres Velázquez («Retrato de una niña», «El cardenal Camillo Astalli» y el «Retrato del Conde-Duque de Olivares», que nunca se ha expuesto en España); «La duquesa de Alba de negro», de Goya, que luce espléndida tras su restauración, de la que dio buena cuenta ABC en estas mismas páginas; el «Retrato del duque de Alba», de Antonio Moro; tres Grecos (entre ellos, «La Piedad» y «Retrato en miniatura de un hombre»), junto a obras de Miguel Alcañiz, Luis de Morales, Murillo, Zurbarán, Alonso Cano, Sorolla, Zuloaga, Rusiñol, Anglada-Camarasa, Nonell... No faltarán destacadas esculturas de Juan de Juni, Pedro de Mena, la Roldana..., así como un alabastro de la duquesa de Alburquerque para su sepulcro. Pyxis de marfil hecho por el artista Khalaf, de 966- THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA Los fondos de la Hispanic Society son inabarcables: además de los ya citados, incluye 15.000 grabados, 175.000 fotografías... Su colección de cerámica hispanomusulmana es la mejor fuera de España. Habrá buenos ejemplos en la muestra. No faltarán joyas de la cultura celtibérica, esculturas romanas... Otra de las joyas que veremos en el Prado es un pyxis de marfil hecho por el artista Khalaf, del año 966, procedente de Medina Azahara. Solo hay seis semejantes en el mundo. También, un espléndido tejido de la Alhambra (el único completo que existe).
  6. La presencia de toreros triunfadores la pasada temporada en Las Ventas como Curro Díaz, Paco Ureña o Román y la celebración de un concurso de ganaderías de diversos encastes son los principales alicientes de la Feria de San Jorge de Zaragoza, cuyos carteles han sido presentados este viernes en la capital aragonesa. El ciclo, que se celebrará a lo largo del fin de semana del 22 y 23 de abril, está compuesto por dos corridas de toros y en ellas están anunciados también el veterano Rafaelillo, el local Alberto Álvarez y uno de los jóvenes toreros más importantes del momento como es Ginés Marín, ha informado la empresa Simón Casas Production en un comunicado. La feria se abrirá el sábado 22 de abril con un concurso de ganaderías en la que se batirán hierros punteros de la cabaña de bravo actual como Alcurrucén, Cuadri, El Ventorrillo, Flor de Jara, Ana Romero y los Pablorromeros de Partido de Resina. En dicho festejo harán el paseíllo el murciano Rafaelillo, el zaragozano Alberto Álvarez y el valenciano Román. Díaz, Ureña y Ginés Al día siguiente, domingo 23 de abril, harán el paseíllo por la arena del coso de Pignatelli el linarense Curro Díaz, el lorquino Paco Ureña y el joven gaditano, aunque extremeño de adopción, Ginés Marín, con astados de ganadería de Luis Algarra. El cartel, compuesto por Jose Ramón Lozano, es un homenaje al torero de la tierra Florentino Ballesteros en el año que se conmemora el centenario de su fallecimiento. El diestro zaragozano toreó en la Edad de Oro del toreo y pisó plazas como Madrid, Barcelona y Valencia. Tomó la alternativa el 13 de abril de 1916 de manos de Joselito el Gallo y, un año después, un toro acabó con su vida; fue el 22 de abril cuando, toreando junto a Joselito en la plaza de Madrid, el toro «Cocinero», de la ganadería de Benjumea, le hirió gravemente en el pecho, falleciendo en la madrugada del día siguiente. Carteles Sábado, 22 de abril.- Concurso de ganaderías. Toros de Partido de Resina, Cuadri, Alcurrucén, El Ventorrillo, Flor de Jara y Ana Romero para Rafael Rubio, Rafaelillo, Alberto Álvarez y Román. Domingo, 23.- Toros de Luis Algarra para Curro Díaz, Paco Ureña y Ginés Marín. La renovación de los abonos comenzará el 5 de abril y se prolongará hasta el 12 del mismo mes. En esas mismas fechas podrán acercarse a la plaza los nuevos abonados que quieran disfrutar de la Feria. Las entradas sueltas se pondrán a la venta a partir del lunes 17 de abril.
  7. El torero Andrés Roca Rey deberá guardar reposo absoluto durante los próximos días, tal y como indica el doctor Trujillo en el parte médico emitido: «Habiendo reconocido a Don Andrés Raúl Roca Rey, presenta una contusión sacro-lumbar que condiciona un dolor invalidante y le imposibilita la movilidad normal, impidiéndole desarrollar sus tareas laborales normales». A pesar del duro percance sufrido en Andújar (Jaén) hace quince días, el diestro peruano compareció el pasado viernes en la Feria de Fallas de Valencia, «haciendo un esfuerzo sobrehumano», en una tarde en la que abrió la puerta grande. Aunque se está sometiendo aun intenso tratamiento antiinflamatorio y de rehabilitación, los fuertes dolores en esa zona no remiten, lo que imposibilita a Roca Rey realizar cualquier tipo de movimiento. Por este motivo Roca Rey no podrá torear en Castellón este sábado ni el domingo en Cieza (Murcia). No hay fecha definida para la reaparición, pero según asegura el propio torero a través de su gabinete de prensa: «Volveré a los ruedos cuando me encuentre al cien por cien, porque no me gusta llegar a la plaza y engañar a nadie. Tengo que estar pleno de facultades para poder jugarme la vida». También lamenta «profundamente» causar baja en las dos plazas citadas. Carteles que se pierde Sábado 25 de marzo (Castellón), con toros de Garcigrande junto a El Juli y Alejandro Talavante. Ocupa su puesto Sebastián Castella, que cortó dos orejas este viernes. Domingo 26 de marzo (Cieza, Murcia), con toros de Daniel Ruiz junto a El Juli y Alejandro Talavante. Ocupa su puesto Miguel Ángel Perera.
  8. Antes de que las miradas de todo el cine español se posen hoy en Antonio Banderas, que hoy recibe la Biznaga de Oro Honorífica, y en el jurado, que anuncia el palmarés de la vigésima edición del festival, fue el turno de los jóvenes. Ayer, en Málaga, el futuro del cine español se convirtió en el presente con Eduardo Casanova y Carla Simón. El que se diese a conocer por su actuación en Aída ha seguido los pasos de Paco León en la dirección y parece también su camino hacia el éxito. «Pieles», la película más provocativa del festival, cuenta la historia de personas diferentes físicamente que se han visto obligadas a esconderse. «Yo solo quería sacar lo que hay dentro de mí, como cualquiera que escribe», confesaba el director a ABC. No solo tenía muy clara cómo iba a ser y quién quería que estuviera con él en el proyecto. «Sabía que me querían, pero no tanto», confiesa. Carmen Machi, Ana Polvorosa, Secun de la Rosa, incluso Jon Kortajarena, son algunos de los actores que protagonizan la ópera primera de Casanova. «Espero que no me odien mucho cuando vean a Jon (Kortajarena), pero con este cambio descubrirán otra parte que merece la pena». «Pieles» es una película más arriesgada de lo que el público está acostumbrado a ver. «Al principio no sabía con qué apoyo ni con qué actores, pero que fuera esta historia. Creo que la gente va a comprenderla, va a empatizar con los personajes», reflexiona. La ópera prima, que se estrenará el 9 de junio, ya ha comenzado a darle alegrías a su director. «El teléfono no paraba de sonar y yo solo quería dormir la siesta un rato. Pensaba '¡que pesado!'. Hasta que se lo cogí y me dijo 'nos vamos a Berlín'», recuerda entre risas. «Hoy en día sigo sin creérmelo», confiesa a ABC. «Pieles» tiene compañera de viaje con una historia más realista y con un reparto menos llamativo. «Verano 1993» acompañó al filme de Casanova en Berlín, aunque en otra sección Generation KPlus. La ópera prima de Carla Simón recibió el Premio Feroz Puerta Oscura en Málaga, es decir, fue nombrada ayer como la mejor película de la sección oficial por los miembros de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE). Sin embargo, no será hasta esta tarde cuando se conozca a la ganadora. La Biznaga de Oro Este galardón no pilla a nadie por sorpresa. «Al terminar la proyección, la gente no paraba de aplaudir», cuenta Simón, quien estuvo en la sala para presenciarlo. «Quería contar mi experiencia, como yo sentí que había perdido a mis padres por algo que ni siquiera sabía que era, sin juzgarlos ni estigmatizarlos. Por eso decidí que la palabra ‘sida’ no se pronunciara en ningún momento de la película», relata. «Verano 1993» no tiene detrás a Álex de la Iglesia, pero parte como la favorita a llevarse la Biznaga de Oro. Muy de cerca le sigue la argentina «No sé decir adiós». Sin embargo, no sería de extrañar ver como «La niebla y la doncella», de Andrés M. Koppel, o «Amar», de Esteban Crespo, se hicieran con el galardón. Fernando León de Aranoa El otro protagonista de la pasada jornada fue Fernando León de Aranoa. El festival de Málaga le otorgó el Premio Retrospectiva-Málaga Hoy al guionista y director de «Los lunes al sol». Su trayectoria comenzó con su ópera prima, «Familia», con la obtuvo su primer Goya obtenido a la mejor dirección novel en 1996. Dos años después, llegó su segunda película. «Barrio» recibió tres premios Goya, entre ellos al mejor guión y a la mejor dirección, así como el premio Fipresci y la Concha de Plata al mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián. Sin embargo, la que más galardones consiguió fue Los lunes al sol, con cinco Goya. Su obra de mayor proyección internacional, Un día perfecto, llegó en 2015. La película, protagonizada por Benicio del Toro y Tim Robbins, presentada internacionalmente en el Festival de Cine de Cannes. Actualmente se encuentra en fase de montaje de su último largometraje titulado Escobar, protagonizado por Javier Bardem y Penélope Cruz.
  9. Hay dos formas de enfrentarse a una película basada en una novela: intentar plasmar lo que la mayoría de los lectores percibieron cuando la leyeron o dejar que la historia tome vida propia tras las cámaras. El director de «El jugador de ajedrez», Luis Oliveros, escogió la segunda opición: «Los lenguajes que se utlizan en la literatura y en el cine son totalmente distintos». El primer día de rodaje no llegó con un puñado de libros para repartirlos entre el equipo. «Prefería que cada actor creara su personaje a raíz del guión, sin tener los prejuicios que pudiera sacar de la novela porque cada uno saca una idea diferente cuando lee: un aspecto, una voz... pero en el cine, el aspecto te lo da el actor», comentaba el director a ABC. Sin embargo, no teme a enfrentarse a los lectores de la novela: «Les invito a que vengan a ver la evolución de la historia». Por suerte, ha contado con el escritor Julio Castedo para crear el guión. «La historia nos ha llevado a rodar en Budapest», relataba con una sonrisa Marc Clotet. La historia nos traslada hasta 1934. En plena Segunda Guerra Mundial, Diego Padilla (Clotet) ganaba el campeonato de España de ajedrez y, tras el torneo, conoce a una periodista francesa, Marianne Latour, de la cual se enamora. Pasados los años Marianne convence a Diego para que junto con la hija de ambos se vayan a vivir a Francia, donde poco tiempo después Diego será acusado de espía por los nazis y encerrado en una prisión de las SS. «Ha sido una gran experiencia rodar en el extranjero, aunque estuviese casi siempre lloviendo», comentaba. «Y cuando no llovía rodábamos en la cárcel», puntualizaba Milena Matthews. «El jugador de ajedrez» reluce por ser (o al menos esa ha sido la intención de su director) una película verosímil. «Hay demasiadas películas basadas en la Segunda Guerra Mundial. La gente sabe lo que ocurrió, incluso tienen personas en su entorno que la han visto de cerca», reflexionaba Oliveros. Por ello, ha cuidado hasta el más mínimo detalle. Los uniformes, el contexto o la música son algunos de los ejemplos. «He estado con profesionales del ajedrez para aprender como se mueven, como actuan. No es lo mismo jugar con mi abuelo que intentar parecer un profesional», decía Clotet. Por no hablar de los 10 kilos que el actor tuvo que perder. Olivares fue algo más insistente con Matthews. «Los primeros días no paraba de corregirme la postura», recordaba con cariño. «Las mujeres de los años 30 no se mueven igual que lo hacemos ahora. Mi abuela se sentó conmigo para enseñarme cómo se sentaban, cómo fumaban, cómo hablaban...», añadía. En la prisión, Diego intentará sobrevivir en un entorno hostil gracias a la afición al ajedrez del coronel Maier, el oficial al mando, un hombre hierático, hedonista e imprevisible. Las condiciones del rodaje, al igual que la trama, fueron complicadas. «El clima, sumado a estar todos fuera de casa, hicieron que tuviesemos la sensación de estar en un campamento», contaba el protagonista. «Eso transformó al equipo de rodaje en una familia», aseguraba mientras nacía una sonrisa al ver a la pequeña que interpreta a su hija en la ficción.
Spanish Afrikaans Arabic Catalan Chinese (Traditional) Dutch English French Galician German Greek Hebrew Hindi Icelandic Irish Italian Japanese Portuguese Russian Serbian

Recomendamos

Imágenes al azar

¿Quén está en línea?

Hay 10 invitados y ningún miembro en línea